sábado, octubre 11, 2008

Sábado 11

Sigo siendo yo mismo

Acá estoy de nuevo. Extrañaba hablarles en mi persona, la primera y la que más amo. Como verán he dejado varios escritos míos, cosas que pensé y redacté durante estos meses, o cosas que había dejado alguna vez en el espacio y que recordé en este tiempo, los rescaté y los subí a estas cuatro paredes de imaginación pura. Es por el mismo hecho, el hecho de lo que se trata esta casa, blog, o como la quieran llamar, por la que los he agrupado en el apodo “sueños”. Fueron aquellas cosas que pasaron dentro de mis sueños, estando despierto o estando dormido. Fueron sentimientos que guardé en mis hojas, pero quería compartirlas al mundo, el mundo de este lugar, integrado por todo aquel que quiera leer su historia, compartir sus ideas.

Mas ya les dije que necesitaba volver a hablar exclusivamente como yo. Necesitaba para ello volver a encontrarme, por medio tal vez de algo que me conecte conmigo mismo. Necesitaba buscar eso que me hace sacar a flote mis sentimientos, darme lo que quiero tener en la vida, oír las melodías que me inspiran para crear música. Sentado frente a la ventana, entre ella y yo, una máquina de escribir intermedia. Mis pensamientos comienzan a brotar. Remo cuanto me cuesta, y la verdad cuesta mucho con tantas ideas revoloteando sin fin, una y otra vez. Es tan difícil arrancar, y más aun mantener una idea que sostenga lo que voy diciendo a medida que avanzo en renglones. Me pierdo en mi propia mente, demostrando que un laberinto en ella me mantiene vivo. Detrás de la ventana, a lo lejos, muy chiquitas, las nubes se inquietan al no poder hacer dibujos en su forma. Una de ellas forma un sueño, escrito en un hermoso relieve. La otra lo refleja con la forma de un libro abierto y en el centro un agujero que deja pasar la imagen de la anterior. La tercera, ansiosa de lograr algo, se apura por copiar a las otras dos. Consigue una muy triste cara, que se parece a mí, y recuerdo al verla una frase que una vez escuché, algo parecido a: “seguí tu instinto, acompañalo con la verdad de tus pasiones”. Sin entender los significados de sus expresiones, me concentro de nuevo en la pantalla. En eso me pierdo un destello en el cielo, que sólo pude verlo de reojo. Escribiendo esto último aparece otro destello más, pero esta vez escribo mientras miro hacia allá arriba. Las nubes muestran nuevas caricaturas ahora. La primera enciende pasión con un rojo metafórico. La segunda describe lo mismo que hizo la primera nube en la primera ocasión. La tercera decide tranquilizarse y dejar que su instinto fluya. De a poco se deforma para crear una imagen que nunca pensé poder apreciarla de tal forma, nunca sospeché que podría ser vista por alguien: cuatro palabras impregnadas en un dibujo sin letras, que juntas decían “sigo siendo yo mismo”.

Al presenciar aquella escena, releo todo este texto para descubrir que lo que estaba buscando, ese algo que encuentre como propio, lo tuve frente a mí todo el tiempo, mientras escribía y volaba por afuera de la ventana, siendo libre a pesar de estar encerrado en una casa. Siendo yo mismo.

Gracias, vuelvan pronto

jueves, octubre 02, 2008

Un cajón

Caen aquellas gotas que tanto anhelo
la lluvia se lanza lenta sobre mi ciudad
de a poco voy descubriendo esos colores
que miedosos se escondieron de la soledad

la alegría se contempla detrás de mis ojos
un cuento hermoso vuelve a florecer en mí
una ciudad tan linda, una ciudad tan bella
y un recuerdo que me recuerda a tí

esa frase tan llena que un día ante mí pronunciaste en navidad
un regalo tan lleno que al volver a verlo mi alma guardó la verdad
en un cajón...

y ahora no encuentro la llave
que abra de una vez aquel Sol
que tan ciego no me di cuenta
que no verla era mi rencor

y mi Sol se extinguió en una noche
tan rápida que no la pude alcanzar
el amanecer no volvió a salir
un sueño que se volvió a borrar

ciudad con rosas que adorna la verdad
remueve sentimientos con notas de cartón
pero la ciudad no es tan grande como ven
el mundo es mucho más grande y te busca a vos

ahora entiendo la verdad y ya no veo la luz
el mundo se achicó y es que siempre fue chico
el "te quiero" que ella pronunció fue hermoso, sí
pero eso no llena el mundo que yo pido

y ya no encuentro la llave
que abra de una vez aquel Sol
que tan ciego no me di cuenta
que no verlo era mi rencor

y mi Sol se extinguió en una noche
tan rápida que no la pude alcanzar
el amanecer no volvió a salir
un sueño que se volvió a borrar