No, nada de eso. No es nada de eso lo que quiero. No pretendo crear más presiones de las que ya existen. Pretendo quitar algunas, justamente, en algún momento que se pueda dar de algún día que por ahí nos veamos. No quiero apurar ni ser apurado, tenemos nuestros tiempos y aprecio mucho esa mutua necesidad de no necesitar las cosas ya, de dejar que el tiempo exista y se haga sentir, dando sus frutos al final. Quiero que el tiempo haga su labor y haga de nosotros lo que tenga que hacer. No sé si algún inconveniente saldrá luego, sólo sé que no sé nada de lo que va a pasar. Y ese insignificante sentimiento de estar a la merced de lo que nos diga el futuro, quiero acompañarlo con algo de vida, quiero vivirlo pasándola bien. No quiero “cosas serias”, aunque me parece que las cosas serias son aquellas que no se toman en juego, por lo tanto se puede decir que lo nuestro es serio: ni yo quiero jugar con vos, ni vos conmigo. Pues entonces acá hay dos personas nobles, que consciente o inconscientemente quieren pasarla bien. ¿Cuál es el riesgo?
Entiendo tus miedos, entiendo los míos. Pero nuestro miedo principal es sufrir y eso es un gran castigo. Mientras más miedo le tengamos más sufrimos, creo yo, y si no es así, por lo menos sí sé que todo lo que hagas en la vida tendrá una parte en la que sufras, no importa qué hagas. Intentamos vivir la vida a pleno para luego tenerle miedo al sufrimiento, proyectar a futuro, cuando lo que estamos viviendo ahora es el presente. Es cuestión de querer algo y hacerlo en el momento que se quiere, para luego no perder la oportunidad. Repito, no quiero presiones, vos tampoco las querés, pero ambos queremos ese qué se yo que vuelva a pasar, y ambos sabemos lo que queremos, por más que lo neguemos. Simplemente decir, “¿Querés ir mañana al cine?” o “¿vamos a alguna plaza el sábado?”, sin importar qué es lo que sucederá allá, no hace mal a nadie. Eso es lo que quiero. No pretendo vivir una vida junto a vos, ni despertarme un día a tu lado y decirte “te amo”, sino sólo seguir como estamos, vernos cuando tengamos ganas, dejar que pase lo que pase, de a poco. Y si algún día algún obstáculo aparece de nuevo, con nombre y apellido, y ese obstáculo pasa a ser alguien más en tu vida, todo quedará en lo que se vivió, y se podrá seguir viviendo tranquilamente, al igual que si el obstáculo se refiere a mi vida. Nadie sabe lo que va a pasar, y no pretendo ni quiero saberlo. Quiero ir de a poco, saliendo de vez en cuando y tal vez terminar eso que pasó alguna noche como primera cosa.
Aprecio también nuestra forma de ser, de entendernos, y creo que vas a entender todo esto que te digo. Aprecio que me escuches y no me juzgues por lo que te cuento y te digo, saber que cuento con vos y que vos sepas que contás conmigo. Aprecio nuestra amplitud de pensamientos, ser abiertos a lo nuevo que venga, y creo que esto es algo que hay que aprovechar. Aprecio apreciar todas estas características, porque me doy cuenta al nombrarlas que son lo que busco en una persona que me garantice no generarme presiones, exactamente lo que yo quiero y pretendo. Porque quiero simplemente seguir como estábamos antes, y pretendo que algún que otro día podamos quedar en vernos a la tarde o a la noche, para luego volver cada uno a su lugar y seguir hablando como hablamos siempre.