Por primera vez creo que es magia. Una magia que comparte un pensamiento en dos mentes distintas, comunes por ese pensamiento que imita a la magia. Es tal vez un truco que mi mente me juega para saborear ese gustito de alegría que suele durar como mucho una semana. Pero llevo casi un mes sintiendo ese sabor tan rico, y que al recalentarlo se vuelve aun más sabroso, más gustoso. Se vuelve una fantasía que me tienta a subir más, para llegar lo más alto que un hombre puede llegar, pero me frena una melancolía pisada que por un arte oscuro y vengativo vuelve a formarse en el paisaje azul noche que florece en mi ventana. Y mientras escribo estas líneas una música suave gira a mi alrededor, previamente puesta por mí sin saber que minutos más tarde me servirían para inspirarme al comienzo de este relato. Siento que toda esa magia está absorbiendo todo ese destino que me reparaba al frente, quitando todos los obstáculos del paso. Siento que toda, toda esa magia, es parte de un juego hermoso por instantes que cumple el objetivo de hacerme sentir que mi vida tiene algo de especial, algo de diferente, a lo que yo pensaba que era mi vida. Pero me da gusto jugarlo, pues ese gusto que se siente cada vez se asimila más al gusto que creo degustar en mis sueños, cada vez que sueño con el beso que me convierta en el ganador del juego. O tal vez entable el empate… entre ella… y yo.
Pareciera también que este destino que se arma ahora es el que yo mismo creo, controlando mis emociones para no ser lastimado, pero dejándome llevar para poder disfrutar de lo que venga luego. Siento algo indescriptible, por primera vez siento una magia a la que antes a medias escuchaba, con una oreja abierta y la otra tapada. Pero ahora me abro totalmente, me libero de esa cápsula que me inmortalizaba en el frío blanco que me inundaba de rabia. Soy ahora un mortal, muriéndose de amor por otra mortal. Y mi sueño empieza a formarse en mi cabeza despierto, imaginando mi muerte al lado de ella. No sería una muerte física, sería la muerte de mi espíritu, el día que otro nuevo destino se interpusiera entre nosotros separándola de mi vida. Supongo que si eso pasara, encontraría la forma de sobrevivir, como siempre lo he hecho. No sé qué es más doloroso, un puñetazo al corazón del espíritu, o al de mi cuerpo.
Pero por primera vez no me importa nada de eso, por primera vez me concentro sólo en esa magia que creo nunca haber sentido, o si la he sentido, quedó aplastada por una mucho más grande que es la que siento hoy. Siento mis sentidos como cientos de corazones flotando en un aire puro que infla mi pecho, llenando hasta el techo de felicidades que acechan mis penas en mi cuarto. Y siento mil sentidos más al ver que es verdad, que el pensamiento es mutuo en ambos mundos, a pensar que en uno aparezcan otros que son diferentes a ese, y lo contradigan. Algún que otra historia metida entre las dos historias lucha contra el pensamiento más lindo que he compartido con alguien.
Se van acabando las canciones que logran ese sentimiento que me hace llenar esta hoja blanca de manchas negras que reflejan un blanco en el oscuro pensamiento simbolizado por el papel. Con ellas se va terminando esta idea plasmada; pero que su contenido quede, dejando la idea que quiero que espere, que espere a la par mía, observando si ese destino que espero aparezca, es el que va a nacer.
En blanco y negro quedará este relato, pero la idea más importante, la que esperará, quedará en colores, vivamente viviendo el presente. Por lo menos en mí quedará. Espero que en vos también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario