La noche
Cap. 2
Sus ojos desorbitados enfocan cualquier cosa que pase cerca o lejos, sea grande o chico, sea importante o despreocupante. A lo grande lo examina de arriba abajo, de izquierda a derecha; a lo chico lo penetra como si no hubiera otra cosa que mirar; a lo importante le da cero importancia; y a lo despreocupante le da la importancia que no le dio a lo importante. Como verán, todo el transcurso en que me dirigí a ella -o más bien a su figura, porque pude descubrir mientras la conocí que el verdadero ella era mucho más que lo que al principio vi- miré sus ojos, buscando algún mapa que me ayude a encontrar su corazón, alguna metáfora que me enseñe lo que quería en ese momento, sus tiempos, sus hobbies, sus gustos y preferencias. Pero estaba solo en un mundo de esperanzas y anhelos de ganar, preparándome para combatir contra un demonio que era mi mayor debilidad. Mi única ventaja era que el enemigo se rinda ante mí, pero no iba a ser nada fácil -ni tampoco quería que lo fuera-. Al saludarla siento nuevos golpes en el pecho, golpes que pide alguien para salir de mi cuerpo como si no tuviera interés en sentir los nervios que yo siento. Busco mi voz por todas partes, o lo que queda de ella; acurrucada en un rincón espera que la tome de la mano y la lleve hacia fuera de mí. Una ciega desilusión me visita de pronto al notar que tras mi “Hola” no hay respuesta alguna. Sin embargo, no me rindo. Y al próximo “Hola” mi desilusión vuelve a ver la realidad, se transforma en felicidad extrema. Una sóla palabra de ella me envuelve en millones de opciones y temas y palabras para decir y hacer, con una tranquilidad y una satisfacción increíble:
-Hola -expresa en una sonrisa inquietante.
No me acuerdo muy bien cuantas horas pasamos sentados en unos silloncitos verdes verdaderamente muy cómodos, con los que compartimos una noche estupenda. Debo admitir que no tengo mucha memoria para algunas cosas, y sorprendentemente estas cosas son las mejores que vivo, como cuando contamos un sueño, del que recordamos detalles y olvidamos lo más importante de él. Risas, compasiones, historias representaron nuestras alegrías y nuestras tristezas, para fusionarlos y formar un sentimiento nunca antes conocido, mezclando lo lindo de descargarse un peso de encima, con lo hermoso de sacar afuera lo mejor de uno. Nos presentamos uno al otro, dejamos llevarnos por el hilo que se iba haciendo mientras cada uno contaba sus experiencias, sus formas de vida. Y dejamos asombrarnos también, por notar en el otro ciertas actitudes muy similares a las propias.
Creo que el permitirnos tanto nos dejó avanzar bastante, pero hubo algunas cosas que nos impedimos. Había cometido un error al preguntarle si tenía novio. Pero su respuesta, a pesar de ser un “sí”, no fue muy convincente, como si dudara de su propia relación con él. No me importó haber cometido ese error, insistí con ella como cuando un nene chiquito se encapricha por un juguete -por supuesto que esto no era un capricho-.
Después de semejante pregunta, espero a que el clima calme para volver a surfear las olas. Son unos segundos de silencio, que luego fugan y dejan espacio al siguiente tema de conversación. Soy muy paciente, demasiado quizá, para cortarlo nuevamente. Espero el momento justo, no veo el segundo que pueda sellar esos labios con los míos, que logre completar esa noche fantástica, que pueda hacer que nadie diga nada más, que todo lo diga el corazón. Su boca se mueve y yo me ahogo en un océano de sensualidad, me hipnotiza su movimiento, su voz, todo su ser. Le dejo un rato para contarme sus historias, sus gustos, todo lo que yo quiero saber, mientras veo sus ojos que me hacen señas para que lo intente, señas que no sé si llegué a entender bien. Mis oídos ya se han olvidado de su trabajo, no oigo nada más. Cómo cuesta hacer dos cosas a la vez, cuando se presta tanta concentración a una de esas. El miedo me detiene, y cuando el miedo se hace notar todo cae sobre ti. Mi cuerpo se rehusa a obedecer cualquier orden que le dé, no siento nada fuera de él, mientras siento de todo por dentro. La charla se prolonga más de lo esperado, comienzo a notar aburrimiento por parte de ambos y aun no sé qué hacer. Veo en sus ojos un soldado en batalla, casi rendido, que espera ayuda para continuar su batalla, porque siente que está solo, que nadie lo quiere ayudar a seguir. Sus palabras cesan por un momento, crean un silencio que recomienda otro tema. Pero, ¿es esa la mejor recomendación del momento? Mi pasión me dice que no, pero escucho primero a mi conflicto con el silencio, aquel silencio aterrador del que siempre escapo aunque a veces sea el más conveniente. Le pregunto dónde vive. Me contesta fríamente, congelando hasta el mismo calor que hay en el lugar. El soldadito sigue luchando, pero de a poco muere en una soledad inmensa. Nadie puede sobrevivir a tan brutal soledad, nadie, nadie en ningún lugar, en ningún momento, nadie, y por eso la besé… sí, sí, sí, sí, al menos eso intenté… como una princesa decepcionada de que su príncipe llegue tan tarde, como una niña que esperó a su padre tanto tiempo para descubrir, cuando ya es adulta, que su padre no fue más que un horrendo traidor que la abandonó, como perro escondiéndose de un amo que le ha pegado toda su vida, ella me esquivó. Se corrió, más que normalmente, sorprendida. No se esperaba esa reacción mía, no sé si porque tardé tanto, o porque no era lo que quería. Me esfuerzo por volverme a la posición original, habiendo empujado todo mi cuerpo hacia ella en la acción anterior.
En todo el resto de la noche me limité a ofrecerle dulces o bebidas, para no incomodarla más. Noté al soldado casi muerto, triste, sin esperanzas. Y el resto de mi historia con ella fueron sueños que tuve, sueños tan reales, tan geniales, dónde cabían encuentros bajo la lluvia, abrazados, encuentros casuales, encuentros forjados, siempre con las mismas ilusiones, entre la suerte de lograr lo que no pude antes y la desgracia de despertarme, entre la espada y la pared. Mis sentimientos se hacían cada vez más profundos y sólidos cuando me hablaba, hasta salir de esa burbuja que me impedía ver la realidad, la de que nunca podría conseguirla. Pero ella no me demostraba eso, me daba indirectas que sugerían un deseo de ella que nunca me expresaba. Nunca le encontré significado a todas las vueltas que me dio, si bien yo tuve oportunidades (a mis ojos creo que lo fueron).
No recuerdo que haya pasado algo más, pero un cambio importante en mi vida se resumió a la época en que la fui conociendo y esperando a que se decida aun hasta después de que dejó a su pareja.
Dudo, hasta el día de hoy, que todo esto no haya sido un sueño. Y dudo, también hasta hoy, con sospechas de que lo seguiré dudando durante largo tiempo, que lo que soñé la última noche que pensé en ella no haya sido realidad pura: una noche oscura, iluminada por el cálido sabor de las velas, ennegrecida por el miedo a la realidad, coloreado por la dulzura de un paisaje tan hermoso de dos cuerpos unidos por cuatro brazos, proyectaba dentro de un cuarto azul una escena conmigo y ella como protagonistas; cuatro labios pegados, cuatro ojos cerrados, cuatro manos; una ventana abierta dejaba pasar la imagen de una luna radiante que reflejaba estos cuerpos serenos, con sus rostros marcados por una sonrisa más grande que el propio cielo; un hombre y una mujer iguales a estos personajes aparecen fuera de la ventana, flotando en el aire, totalmente separados; luego de una mirada penetrante hacia el interior del cuarto, estos nuevos seres parpadean un soldado alegre, resistiendo cualquier ataque, acompañado de un alma igual a la suya, que lo protege de todo; los seres se miran entre sí, y comienzan a acercarse uno al otro, cada vez más cerca, y mas cerca, y más cerca, y más cerca, y más, y más, y más…
sábado, abril 19, 2008
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3 comentarios:
Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Celulite, I hope you enjoy. The address is http://eliminando-a-celulite.blogspot.com. A hug.
me encanto aunque sea un final medio triste, te adoro enano, segui escribiendo asi yo te puedo seguir disfrutando!!!!!!
Estoy relmante sorprendida.Tu capacidad y talento para escribir, son visibles me gustó mucho lo q acabo de leer y espero que continues escribiendo asi... llegaras lejos..
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