domingo, febrero 25, 2007

Domingo 25

La Máquina
Cap. 1

Ayer, es decir, el sábado, me pasó algo increíble, más increíble aun que todo lo que me sucedió desde que puse un pie en esta pequeña pero a la vez gigantezca casa. Se trata de lo que hasta el momento me ocultaba la Sala de debate, lo que el inteligente (a partir de ahora digámosle... Sergio, como lo acabo de bautizar, Sergio López) se negó a decirme, confiado de que yo mismo lo descubriría. Fue mientras disfrutaba de una de esas películas para pasar el tiempo que, a pesar de que no sean de las que se podrían nominar a un premio Óscar, hacen de la televisión lo más divertido en un día que proyecta lluvia. ¿No es lo mejor que hay estar en la casita calentito escuchando la suave melodía de las gotas cayendo en picada sobre la calle, cerrar los ojos y sentir que flotamos sobre una nube alejados de todo tipo de ruido infernal para permitir solo a los expertos músicos de las nubes vecinas destinados a relajarnos? "Hogar, dulce hogar" fue lo primero que pensé al apoyar mi cuerpo sobre eso que une las piernas, que a la vez se reposó en el sillón, tan glorioso para alguien agotado como yo (bueno, ejem, hago bastantes cosas...). Mala suerte tuve, ya que no cayó ni una mínima gotita de agua sobre las baldosas del exterior de mi casa.

Al entender de qué se trataba la película (un hombre que inventa una máquina para volver al pasado), mi cabeza hizo un "Clic" instantáneo y se me ocurrió una idea, la idea de una historia. Comencé a navegar en el ave de mi imaginación para encontrar huellas de otras ideas más pequeñas que compongan la mayor, sin enterarme que esta ave, blanca como el blanco más claro del mundo, me había tendido una trampa y me llevó a otro sitio al que no tenía en mente llegar. En él me esperaban no se por qué tres tipos, uno gordo, otro con el pelo erizado con mechas apuntando hacia distintos lados y el último bien peinado, parado formalmente y serio como el que está aburrido de la vida. Estaban sentados alrededor de una mesa redonda con unas letras inscriptas que decían: "SALA DE DEBATE", y con letras más chicas: "PARA DEBATIR... COSAS".

-Eh... -saqué de mi boca lo primero que pude decir, no sabía como expresar mi duda- no voy a preguntar dónde estoy, eso ya lo sé, pero... mm... ¿Quién... quién escribió eso? -señalé lo de la mesa.
-¡Ah! -dijo el viejo loco (el del pelo erizado, para los que no lo sepan), que también le podríamos dar otro nombre, que tal... eh... mm... bueno, llamémoslo Viejo Loco- Lo de "PARA DEBATIR COSAS" lo puso el gordo. Insistió en poner algo más y cuando le dejamos no supo qué poner. Es un bolú viste.
-¿Es pura casualidad, o tenés la voz parecida al de... cómo se llama...?
-¿"Alejo y Valentina"? -no sé si conocen ese dibujito, pero a mí me encanta.
-¡El mismo!
-Sí, es que tanto te gustó ese programa que mezclaste al Viejo conmigo, viste.
-Ahh.
-Sam -me llamó López.
-¿Sí? -respondió por mí el Viejo Loco.
-Dije SAM.
-Ah, perdón, entendí Viejo -dijo mientras daba media vuelta con la cabeza gacha. Miré su recorrido, extrañado, y creo que hasta hice una mueca de incomprensibilidad levantando una ceja.
-¿Qué pasa? -me dirigí a Sergio
-Ya está lista la máquina.
-OK -me quedé contemplando un aparato de casi dos metros, centímetros más ancho que yo y con varios botones casi invisibles a la distancia que estaban de mí. Tardé tres o cuatro segundos en reaccionar-. ¡¿Qué?!
-¡¿Qué cosa?! -exclamó el Viejo. El gordito (como no se me ocurre nada, simplemente le pondré Alejo, el personaje principal de la serie animada que nombré anteriormente) lo chistó.
-La máquina para volver al pasado -agregó Sergio-, la que pediste que construyéramos.
Y ahí comprendí todo. Era como si estuviera dentro de mi propio cerebro, de mis pensamientos. Y el que puso a estos tres personajes allí fui yo. Y yo mismo fui el que propuso inventar esta máquina, tal como lo dijo Sergio; así que se creó dentro de mí, donde estaba parado en ese preciso instante.
-Cuando quieras podés estrenarla.

Les pongo un muro de suspenso, porque hasta aquí llega esta primera parte. No sé cuándo llegará la continuación, pero quédense tranquilos que ya se está tomando el tren directo hacia acá. Mientras tanto, el cartelito "Continuará..." mantendrá contacto con ella, recordándole a cada minuto que debe llegar lo antes posible. Como en los Simpsons dijo una vez el Jefe de los Minisupers: Gracias, vuelvan pronto.

PD: Como ya saben, los comentarios los pueden dejar debajo o a sam_y_mas@hotmail.com, pero también, teniendo en cuenta las veces que les hablé de dibujos animados, pueden responderme las siguientes dos preguntas, relacionadas entre sí: ¿Les parece que veo demasiada televisión? ¿Soy un "Teletubi"?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, no sé si será un Teletubi, amigo Sam; realmente me cuesta imaginarlo enfundado en ese traje, hablándole como sonso a un sol sonriente. Ese no es usted. Espero que ansioso que estrene la máquina.

Saludos desde el más acá...

tati dijo...

Sí, a mi me parece que sos lala...
re trucho jajaja.
Me parece que está muy buena tu forma de escribir y muy flashera la "materialización" del pensamiento (no quiero que suene a que lo analizo pero quería destacar eso), creo que tus relatos si fueran abordados para películas los tomaría el director de El Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos y Soñando Despierto, las viste?